viernes, 30 de mayo de 2008

Amor; Citas, Frases, Pensamientos. “Abel Desestress”


“Cuando el ser humano se enamora, está dispuesto a escuchar todo, menos la verdad“(Abel Desestress)

“Si el amor te hace feliz, a quien amar es lo de menos” (Abel Desestress)

“No busques a quien amar, el amor no es una expectativa” (Abel Desestress)


“Porque sufrir de dulces amores idos, habiendo miel en todos lados” (Abel Desestress)

“Si sientes amor compártelo, si puedes ser feliz sin esperar nada de ello, estas en el gran camino de la paz” (Abel Desestress)

Como amar a los animales? Si aun no hemos aprendido amarnos entre nosotros. (Abel Desestress)


Si el matrimonio se enlaza por pesos y tamaños, El amor será el que menos espacio ocupe. (Abel Desestress).

Los políticos son tan una raza aparte, que hasta el amor lo tienen por conveniencia. (Abel Desestress)

Siempre el hombre ha buscado la forma de amar, lo que no comprende. (Abel Desestress)

Esperar que alguien me ame, es convertir al amor en limosna. (Abel Desestress)

Ni el amor, ni la religión, retienen el destino de una mujer con fe. (Abel Desestress)

Comparte sin límite, ni medidas, el gran caudal de amor que hay en ti, y entenderás que todo regresa. (Abel Desestress).

El amor murió hace tiempo, lo mato la dependencia. (Abel Desestress)

La voz del hombre se escucha por educación, y se aprecia por amor. (Abel Desestress)

Cuidar tu cuerpo es amar tu templo. (Abel Desestress)

“Cuando el amor se confunde, se convierte en obsesión” (Abel Desestress)

"Nada es peor que un necio que se dice enamorado” (Abel Desestress)

“No permitas que te hagan responsable de los sentimientos ajenos” (Abel Desestress)

“Está confirmado, el ser humano no entiende que el amor no es una relación con nadie” (Abel Desestress)

“Si alguien te complica la vida en nombre el amor, apártala de inmediato” (Abel Desestress)

Es preferible sufrir un día, un mes o un año, a sufrir toda la vida, por amores equivocados”. (Abel Desestress)

“Quien te diga que puede ser tu amigo sabiendo que te ama, está mintiendo”. (Abel Desestress)

“Puede hacerte más daño quien dice que te ama, que el enemigo que te ignora” (Abel Desestress)

“No intentes convencer a nadie de tus sentimientos, ellos solos florecerán y contagiaran la verdad, tarde o temprano” (Abel Desestress)

viernes, 23 de mayo de 2008

La mejor terapia de hoy, se llaman Blogs. (Abel Desestress)


Si permites que el cuerpo se exprese, vas por el camino correcto, el Gran Camino. Y esto no sólo ocurre con la alimentación, sino que también ocurre con todas las cosas de la vida. Tu sexo se enferma por tu mente, tu estomago se enferma por tu mente. Interfieres con el cuerpo.

¡No interfieras! Prueba, aunque sólo sea durante tres meses; no interfieras. Y te volverás muy sano, te invadirá el bienestar. Sentirás que todo va bien, el zapato encaja. Pero el problema es la mente.

La mente tiene su propia función: cómo relacionarte con otros, cómo moverte en este mundo en el que vive tanta otra gente, cómo conducir un coche, cómo seguir las normas del tráfico, cómo no crear un peligro para los demás o para ti mismo, cómo mirar hacia adelante y hacer planes. La mente es como un radar: mira hacia adelante (hacia dónde moverse, cómo moverse), pero la base sigue siendo el cuerpo.

Las personas que están en contra del cuerpo y destruyen sus sentidos tardarán más tiempo en descubrir su iluminación que aquellas que escuchen a sus sentidos y sigan sus consejos.

Si escuchas a tus sentidos te vuelves sencillo. Desde luego nadie va a respetarte, porque dirán de ti: «Este es un hombre sensual». Y un hombre sensual está más vivo que un hombre no sensual. Pero a nadie le interesa la vida; todo el mundo está interesado en venerar algo que ya esté muerto.

No esperes ningún respeto de la gente, o de lo contrario te perderás. Llega un momento en el que todo el mundo puede respetarte, pero tú no puedes respetarte a ti mismo porque te has perdido del todo. Nada encaja, todo te sale mal.

¡Escucha al cuerpo!; porque estás aquí para disfrutar de este momento que te ha sido dado, este hermoso momento, esta maravilla que te ha ocurrido. ¡Estás vivo, consciente, y el mundo es enorme!

El ser humano es un milagro en este pequeño planeta (¡muy, muy pequeño, diminuto!). El Sol es sesenta veces mayor que esta Tierra, y este sol es una estrella mediocre. Hay soles millones de veces más grandes que este, y hay millones de soles y millones de universos. Y hasta ahora parece, que la ciencia sepa, que la vida y la consciencia es algo que sólo ha sucedido en esta Tierra. Esta Tierra está bendita.

No sabes hasta dónde has llegado. Si supieras hasta dónde has llegado, te sentirías agradecido y no pedirías nada más. Podrías haber sido una roca y no hubieras podido hacer nada al respecto. ¡Eres un hombres! Y estás sufriendo, preocupándote y sin darte cuenta de nada. Disfruta este momento porque puede que nunca regrese.

Esto es a lo que los hindúes se refieren cuando dicen que puedes volver a convertirte en una roca. Si no lo disfrutas, si no creces en él, caerás. Puedes volver a ser un animal de nuevo. Esto es lo que significa: recuerda siempre que este clímax de consciencia es el punto más elevado; si no te integras en él y lo disfrutas, caerás.

Gurdjieff solía decir que tú todavía no tienes un alma; la vida es una oportunidad para conseguirla, para convertirte en un alma. No sigas perdiendo el tiempo y la energía porque, si mueres sin haberlo resuelto, simplemente desaparecerás. ¿Y quién sabe si volverás a tener otra oportunidad? Nadie puede saberlo, no hay nadie que pueda aclarar esta cuestión.

Lo máximo que se puede decir es que este momento es la oportunidad. Si lo disfrutas, si te sientes en éxtasis y agradecido con él, se resolverá mejor. Recuerda, para estar agradecido no se necesita nada más: lo que tienes ya es demasiado, ya es suficiente para sentirte agradecido. No le pidas más a la existencia. Simplemente goza de lo que te ha dado. Y cuanto más lo goces, más te será dado.

Jesús dice, y esta es una cita muy paradójica: «Cuanto más tengas, más te será dado; y si no tienes nada, hasta lo que tienes te será quitado». Esto parece algo muy anticomunista. Parece absurdo. ¿Qué clase de matemáticas son estas? «¡Cuanto más tengas, más te será dado; y si no tienes nada, hasta lo que tienes te será quitado!» Parece dicho a favor de los ricos y en contra de los pobres.

Esto no tiene ninguna relación con la economía ordinaria; es la economía suprema de la vida. Solamente aquellos que tienen obtendrán más, porque cuanto más disfrutan más crecen. La vida crece en el gozo. El gozo es el sutra.

Estate contento y agradecido con lo que sea que tengas. ¡Lo que sea! Sé feliz con ello. Y entonces tendrás más apertura, y más cosas te llegarán: te volverás capaz de recibir más bendiciones. El que no esté agradecido perderá lo que tiene. Al que lo está, la existencia entera le ayuda a crecer más, porque se lo merece y se da cuenta de lo que ha recibido.

Sé más amoroso y recibirás más amor. Sé más pacífico y recibirás más paz. Da más y tendrás más para dar. Comparte y tu ser aumentará.

Pero tú nunca das, nunca amas, nunca compartes. De hecho ni siquiera te das cuenta de que tienes algo. Estás simplemente esperando que algo ocurra en algún lugar. ¡Ya ha ocurrido! Simplemente míralo; tú llevas el tesoro. Y nunca das porque no sabes que te ha ocurrido a ti, y no sabes que dar se convertirá en tu crecimiento.

martes, 20 de mayo de 2008

Citas, Frases Pensamientos, Reflexiones, de Abel Desestress


“Jesus no era un pastor de almas, era un gran maestro de filosofía existencial”. (Abel Desestress)

“Ser maestro es casi tan difícil como ser buena persona”. (Abel Desestress)

“El arte de enseñar nada tiene que ver, con el arte de aprender”. (Abel Desestress)

“Sè que moriré sin nada, pero tampoco recuerdo haber llegado con algo” (Abel Desestress)

"Cuando peleas lo establecido, la lucha te derrota aun que hayas vencido". (Abel Desestress)

*Ni dinero, ni talento, ni juventud, ni fama, te harán una mejor persona". (Abel Desestress)

"Jamás le pidas a un militar que piense, su carrera no incluye esa asignatura". (Abel Desestress)

"La voz del hombre se escucha por educación, y se aprecia por amor". (Abel Desestress)

“Tus pensamientos son tan valiosos. Como tus actos”. (Abel Desestress)

“No hay misterios en la historia, solo tenemos mala memoria”. (Abel Desestress)

viernes, 16 de mayo de 2008

El cuerpo es muy antiguo, muy, muy antiguo


“Profundizar el conocimiento de tu cuerpo, es comprender cuanto te falta aun para tener sabiduría”. (Abel Desestress)
El cuerpo ha estado funcionando durante millones de años.
El cuerpo ha acumulado mucha sabiduría, es muy sabio. Así que, si comes demasiado, el cuerpo te dice: «¡Para!». La mente no es tan sabia. La mente dice: «Tiene un sabor exquisito; come un poco más». Si escuchas a la mente, entonces ella se vuelve destructiva para el cuerpo, de una u otra forma. Si escuchas a la mente, primero dirá: «Sigue comiendo», porque la mente es tonta, es una niña. No sabe lo que está diciendo. Es una recién llegada, todavía no ha aprendido. Todavía no es sabia, es inexperta. Escucha al cuerpo. Cuando el cuerpo diga: «Tengo hambre», come. Cuando el cuerpo diga: «Para», hazlo.
Escuchar a la mente es como si un niño estuviera guiando a un anciano: ambos se van a caer en una zanja. Si escuchas a la mente al principio estarás demasiado en los sentidos, y después te hartarás. Y cada sentido te producirá infelicidad, te producirá más ansiedad, más conflicto, más dolor.
Comer demasiado te causará dolor, y vomitarás; dañará todo el cuerpo. Entonces la mente dirá: «Comer es malo, así que ayuna». El ayuno también es peligroso. Si escuchas al cuerpo, nunca comerá en exceso ni nunca de menos; simplemente seguirá el Tao.
Algunos científicos han estado trabajando en este problema y han descubierto un fenómeno muy interesante: los niños pequeños comen cuando tienen hambre y se van a dormir cuando tienen sueño; ellos escuchan a sus cuerpos. Pero los padres, los confunden, los obligan: «Es la hora de la cena, o de la comida, o de esto y aquello, o es la hora de dormir; ¡venga!». No les permiten seguir a sus cuerpos.
Así, un investigador probó a dejar a niños a su libre albedrío. Trabajaba con veinticinco niños; no se les obligó a irse a dormir ni se les forzó a levantarse. Durante seis meses no se les obligó a nada. Y de ello sobrevino una comprensión muy profunda.
Durmieron estupendamente. Tuvieron menos sueños, sin pesadillas, ya que las pesadillas procedían de las imposiciones de sus padres. Comían bien, pero nunca demasiado; tampoco menos de lo necesario, y a veces incluso no comían nada. Cuando el cuerpo no lo sentía, no comían y nunca se enfermaron debido a la alimentación.
Se llegó a entender algo que nadie hubiera sospechado, algo milagroso. Sólo Sosan, Lao Tse o Chuang Tzu pueden entenderle, pues son Maestros del Tao. ¡Fue todo un descubrimiento! Se llegó a entender que si un niño enfermaba, entonces no comía ciertos alimentos. Y los científicos trataron de entender por qué no comían esos alimentos: los analizaron y descubrieron que, para esa enfermedad en particular, esos alimentos eran nocivos. ¿Cómo podría haberlo sabido el niño? El cuerpo sabe.
Y cuando el niño estaba creciendo, comía más de aquello que era necesario para su crecimiento. Entonces lo analizaban y descubrían que esos ingredientes eran de gran ayuda para el crecimiento. Y según iban creciendo tomaban otros alimentos, porque sus necesidades iban cambiando. Un día un niño comía algo y al día siguiente ni siquiera lo probaba. Y los científicos se dieron cuenta de que el cuerpo tiene su propia sabiduría.
Si permites que el cuerpo se exprese, vas por el camino correcto, el Gran Camino. Y esto no sólo ocurre con la alimentación, sino que también ocurre con todas las cosas de la vida. Tu sexo se enferma por tu mente, tu estomago se enferma por tu mente. Interfieres con el cuerpo.
¡No interfieras! Prueba, aunque sólo sea durante tres meses; no interfieras. Y te volverás muy sano, te invadirá el bienestar. Sentirás que todo va bien, el zapato encaja. Pero el problema es la mente.
La mente tiene su propia función: cómo relacionarte con otros, cómo moverte en este mundo en el que vive tanta otra gente, cómo conducir un coche, cómo seguir las normas del tráfico, cómo no crear un peligro para los demás o para ti mismo, cómo mirar hacia adelante y hacer planes. La mente es como un radar: mira hacia adelante (hacia dónde moverse, cómo moverse), pero la base sigue siendo el cuerpo.
Las personas que están en contra del cuerpo y destruyen sus sentidos tardarán más tiempo en descubrir su iluminación que aquellas que escuchen a sus sentidos y sigan sus consejos. Osho

domingo, 11 de mayo de 2008

Deja que las cosas sean a su manera.


Cuando peleas lo establecido, la lucha te derrota aun que hayas vencido. (Abel Desestress)

Deja que las cosas sean a su manera

y no habrá ni ir ni venir.

Allí está la gracia infinita, sin ir ni venir. El silencio infinito, sin ir ni venir. Tan sólo deja que las cosas sean a su manera. No te interpongas en su camino, no intentes cambiar nada.

Esto es algo muy difícil de entender para la mente, porque a ella le encanta cambiar: si eres un pecador, quieres volverte un santo; si eres feo, quieres volverte guapo; si eres malo, quieres hacerte bueno.

La mente va cambiando, tratando de cambiar, y ella te atrae porque parece «que sí, que puedes mejorar, así que trata de cambiar». Pero no puedes mejorar, y entonces te estancas ¡porque ya eres lo mejor! La única cuestión es cómo dejar de preocuparte y cómo empezar a vivir. Sé un vividor, deja que las cosas ocurran por sí mismas.

¡Acepta! ¿Quién eres tú para preocuparte? Tú has nacido; nadie te ha preguntado si querías nacer o no. De otro modo te habrías quedado estancado ahí, porque no puedes decidir nada. Eres indeciso.

Si se te hubiera preguntado, si Dios hubiera venido a preguntarte (él nunca comete ese error porque sabe que te estancarías ahí), aunque estuvieras pensando durante toda la eternidad, serías incapaz de decidir si nacer o no. Él te arrojó a la vida de repente, sin pedirte permiso; de otra forma no estarías aquí. Y si él te preguntara acerca de tu muerte, volverías a quedarte estancado. Él nunca pregunta, simplemente te lleva consigo. Él te conoce bien: sabe que no te puedes decidir.

Si viniera y te preguntara: «¿Cuándo quieres morir?», ¿serías capaz de decidirte? ¿Quizá el sábado, quizá el domingo? ¡No! Sólo hay siete días, y no serías capaz de decidirte por ninguno. Él tiene que venir sin preguntarte.

Si la vida ocurre sin ti, si el nacimiento, la muerte y el amor ocurren sin ti, ¿entonces por qué deberías preocuparte? Quienquiera que sea el creador, si puede darte el nacimiento, si puede darte la muerte, si puede crear y destruir, déjale a él todas las preocupaciones.

Tú disfruta mientras seas. Y si puedes disfrutar mientras eres, de repente te das cuenta: esta es la fuente original. Has tocado vida infinita.

Jesús dice: «Estoy aquí para mostraros la abundancia de la vida, su infinita riqueza», y la única manera es dejar que las cosas sean. No interfieras, no impongas tu propia manera. Deja que tu Tao fluya, deja ir a tu naturaleza... ¡dondequiera que vaya!

Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza),

Y andarás libre y tranquilo.

Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta,

pues todo es oscuro y confuso,

y la gravosa práctica de juzgar

trae consigo irritación y hastío.

¿Qué beneficio se puede sacar

de las distinciones y las separaciones?

Osho.

miércoles, 7 de mayo de 2008

SIN ESTAR SUJETO A NADA, La vida sola fluye


No te detengas, ni te aferres, disfruta tu andar que nada vuelve a ser igual. (Abel Desestress)
"pero aquellos que tienen una visión limitada
son miedosos e indecisos:
cuanto más se apresuran, más lentos van,
y el apego no tiene límites"

No importa dónde te agarres: el agarrarse en sí mismo es el problema, lo importante no es a lo que te agarras.
Por eso Sosan dice: el apego no tiene límites; no se limita sólo a este mundo, a este cuerpo, a los sentidos, a los placeres. También puedes apegarte a las tradiciones, puedes apegarte a Dios. Puedes agarrarte al amor, puedes agarrarte a la meditación, puedes agarrarte a la oración. Y, al agarrarte, te vuelves a estancar.
No te agarres a nada, permanece libre y móvil. Cuanto más móvil, más cerca estás de ti mismo. Y cuando tu movilidad es completa, cuando no te estancas en ningún lugar de tu energía, la verdad llama a tu puerta. Siempre ha estado llamando, pero estabas estancado y no podías oírlo. Está justo delante de ti, en la punta de tu nariz.

...estar apegado, aunque sea a la idea de la verdad,
es desviarse.

Esto se convierte en un problema. Si te aferras demasiado a la idea de que «tengo que encontrar mi camino”, esto mismo se convertirá en tu problema. La verdad nunca se alcanza, ocurre. No es algo que se alcance. Y la mente que busca conseguirla nunca la encuentra.
Puede que estés tratando de conseguir poder en este mundo, y luego trates de conseguir poder en el otro. Primero quieres conseguir riqueza en este mundo, y después tratas de conseguir riqueza en el otro. Pero tú sigues siendo el mismo, y la mente, tu forma de funcionar y todo el esquema siguen siendo lo mismo: ¡Conseguir! ¡Alcanzar! Esa es la obsesión del ego. La mente que quiere conseguir es el ego.
Y el que lo consigue es aquel que no está tratando de conseguirlo, aquel que simplemente está feliz donde está, aquel que es feliz siendo lo que es. El que no tiene meta. El que no va a ningún lugar; el que se mueve, pero cuyo movimiento no es para alcanzar ninguna meta. Se mueve por su energía, no por algo en concreto; su movimiento no es a causa de ningún motivo.
Por supuesto que alcanza la meta; eso es otra cuestión. Un río fluye desde los Himalayas: no va hacia el mar, no conoce el mar, no sabe dónde está, no le importa el mar. La alegría de moverse por los Himalayas es tan hermosa en sí misma..., pasando por los valles, por sus picos, a través de los árboles, y luego llegando a los llanos, a su gente... ¡El propio movimiento es hermoso en sí mismo! Y el movimiento es hermoso cada momento, porque es vida.
El río ni siquiera es consciente de que haya una meta, de que haya un mar. Esa no es la cuestión. Y si el río se preocupa por esto, entonces estará en el mismo lío que tú. Entonces se parará en todos los sitios y preguntará por dónde ir: ¿cuál es el camino a seguir? Y tendrá miedo porque no sabrá si dirigirse al norte, o al sur, o al este, o al oeste; ¿hacia dónde ir?
Y recuerda, el océano está en todos los sitios. No importa que te dirijas al norte o al este o al oeste: el océano está en todos los sitios, por todas partes. Está siempre delante de ti; no importa a donde vayas.
No preguntes por el camino, pregunta cómo moverte mejor. No preguntes por la meta, la meta no está fija en ningún sitio. Donde sea que vayas, ve danzando. Alcanzarás el océano; eso es seguro. Le sucede a los ríos pequeños, a los grandes: todos lo alcanzan. El arroyo es muy pequeño (no te puedes imaginar cómo ese pequeño arroyo alcanzará el océano, pero lo alcanza).
No es cuestión de grande o pequeño. La existencia es infinitamente generosa con todo el mundo; el tamaño no tiene importancia. Los árboles pequeños florecen, los árboles grandes florecen. ¡La cuestión es florecer! Y cuando un árbol pequeño florece, no es menos feliz que cuando lo hace uno grande; la felicidad es exactamente la misma. La felicidad no es cuestión de tamaño, no es cuestión de cantidad. Es la cualidad de tu ser. El río pequeño danza y llega, el río grande danza y llega.
Todos somos como ríos, todos alcanzámos el océano. Pero no lo conviertas en una meta; si no, cuanto más deprisa vayás, más lentos te moveras.
Y cuanto más quieras llegar, más estancado estarás, porque tendrás más miedo. El miedo a no llegar te agarrotará, el miedo a no llegar te paralizará, el miedo a equivocarte te mutilará. Si no hay meta, no hay miedo.
Recuerda, el miedo está relacionado con la meta. Si no vas a ningún sitio, ¿dónde está el miedo? No puedes perder nada, no puedes fracasar, así que, ¿de qué tener miedo? Miedo significa:
posibilidad de fracasar. ¿De dónde procede esta posibilidad de fracasar? Procede de estar orientado hacia una meta; tú siempre estás buscando la meta.
Y no ha ocurrido nada. No va a ocurrir nada, porque estás esperándolo. Ni siquiera puedes esperar que ocurra, porque hasta el esperar se convierte en un esfuerzo interno. Tú simplemente miras...
¡Te relajas! Cuando ya no estás ahí, ocurre. Y nunca va a ocurrirte a ti; ocurrirá sólo cuando el barco esté vacío, cuando la casa esté vacía. Cuando bailas pero no hay un bailarín, cuando observas pero no hay un observador, cuando amas y no hay un amante, ¡ocurre! Cuando caminas y no hay un caminante adentro, ocurre.
No esperes, no hagas ningún esfuerzo, no crees ninguna meta, o hasta el futuro se convertirá en una prisión. En Oriente le ha pasado a muchísima gente. Millones de personas se hacen budistas, sannyasins hindúes, se van a los monasterios, y allí se quedan atascados. Osho

domingo, 4 de mayo de 2008

Aquí y ahora. Levantate y anda. Exquisita conciencia en pocos. (Abel Desestress)


Aquí y ahora no son dos palabras, al igual que el espacio y el tiempo no son dos palabras. Einstein acuñó un nuevo término: «espacio-tiempo». Formó una palabra con las dos, «espacio tiempo», porque descubrió científicamente que el tiempo no es otra cosa que la cuarta dimensión del espacio, así que no es necesario usar dos palabras.
Y aquí y ahora tampoco son dos palabras. Miles de años antes que Einstein, místicos como Sosan fueron conscientes de ello. Es «aquí-ahora». Hay que unir estas dos palabras, son una, porque el ahora no es más que una dimensión del aquí; la cuarta dimensión. «Aquí-ahora» es una palabra.
Y cuando ocurra, ocurrirá en el «aquí-ahora». Puede ocurrir ahora, ¡no hay necesidad de esperar! Pero no te decides, tienes miedo; eso crea el problema.
¿Qué significa tener miedo? ¿Qué ocurre dentro cuando tienes miedo? Quieres algo, y al mismo tiempo no lo quieres. Esta es la situación de una mente temerosa: quiere y no quiere porque tiene miedo. Le gustaría pero no está segura, no se decide.
Jesús siempre usaba la palabra «miedo», muchas veces, en contraposición a fe. Nunca usaba «incredulidad» o «desconfianza» en contraposición a fe; siempre usaba la palabra «miedo» en oposición a fe. Decía que aquellos que no tienen miedo, tienen fe, porque la fe es una resolución. La fe es una decisión, una decisión total. Vives totalmente en ella, es una confianza, sin nada que te retenga, es incondicional. No se puede volver atrás. Si has entrado totalmente en ella, ¿quién se echará atrás?
La fe es absoluta. Si entras, entras. No puedes salirte; ¿quién va a salirse? No hay nadie detrás de ti que te pueda hacer volver. Es un salto al abismo, y Jesús está absolutamente en lo cierto al hacer del miedo el antónimo de la fe. Nadie había hecho esto antes. Pero está absolutamente en lo cierto, porque no le interesa el lenguaje externo, lo que le interesa es el lenguaje del ser interior.
Lo que no te permite tener fe es el miedo. No la incredulidad, recuerda, lo que te impide tener fe no es no creer, es el miedo.
Por supuesto que racionalizas tu incredulidad, tu miedo. Lo escondes tras palabras, dices: «Tengo mi escepticismo, mis dudas. ¿Cómo voy a entrar en ello a no ser que esté totalmente convencido?». Pero mira profundamente en tu interior y encontrarás miedo.
El miedo significa que una mitad de ti quiere adentrarse y la otra mitad no quiere. Una mitad de ti se siente atraída por lo desconocido, ha escuchado la llamada, la invocación; y la otra mitad tiene miedo a lo desconocido y se aferra a lo conocido. Porque lo conocido es lo conocido, no implica miedo.
Haces algo, y ese algo se vuelve conocido. Ahora, si quieres cambiar a un nuevo trabajo, a una nueva forma de vida, nuevos hábitos, nuevo estilo, la mitad de ti se aferra a lo conocido, dice: ¡No te muevas! ¿Quién sabe?, puede que sea aún peor que esto.
Y una vez que hayas dado el paso no podrás volver». Así que una mitad dice: «¡Quédate aquí!».
Esta mitad pertenece a la memoria, al pasado, porque el pasado es conocido. Y la otra mitad se siente atraída, siente la llamada a entrar en un camino desconocido, a través de lo inexplorado; porque lo nuevo te emociona.
Ahí está el miedo. Estás dividido. El miedo te divide, y si estás dividido hay indecisión. Con un pie vas hacia lo desconocido, y el otro permanece en el pasado, en la tumba del pasado. Y entonces te paralizas, porque nadie puede moverse con un solo pie, con una sola pierna; nadie. Tienes que mover tus dos alas, ambas partes. Sólo así te puedes mover.
Cuando estás indeciso, estás estancado; y todo el mundo está indeciso. Este es el problema, esta es la ansiedad. Estás paralizado, sin poderte mover. La vida sigue fluyendo, y tú te has vuelto como una piedra, bloqueado, un prisionero del pasado. Osho